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miércoles, 20 de mayo de 2009

70% se resiste a tener sexo con preservativo


“Tengo pareja estable”, “sé con quién tengo sexo” o “a veces lo utilizo” son los argumentos esgrimidos por los lectores de la versión digital. Mitos y riesgos.

A pesar de haber una amplia disponibilidad de preservativos repartidos gratuitamente desde al menos dos organismos públicos, el 70% de los lectores que participaron de la encuesta de la versión digital de UNO no los usa.

Los resultados a la pregunta “¿Usás preservativos en tus relaciones sexuales?” son contundentes: de los 3.566 votantes que participaron del sondeo, el 46,58% aseguró no utilizar condón por tener pareja estable, el 14,36% admitió no usarlo todas las veces y 11,89% esgrimió que no utiliza el profiláctico porque sabe con quién se acuesta. En la otra punta, se ubicaron los que dicen usarlo todas las veces, con el 27,17%.

En el ámbito gubernamental, al menos dos programas reparten preservativos de manera gratuita: el de Salud Sexual y Reproductiva y el de Asistencia y Prevención del Sida.

El primero de ellos entrega entre 60 y 70 mil profilácticos mensuales, mientras que el segundo repartió en los últimos tres años más de un millón de condones.

“Una primera lectura que puede hacerse del resultado de esta encuesta es que la gente usa poco el preservativo o lo usa menos de lo que se desearía no sólo para evitar los embarazos, sino también para prevenir enfermedades de transmisión sexual como el VIH”, reflexionó Víctor Bittar, director de este último programa.

Por su parte, Alicia Wernicke de Motta, jefa del de Salud Sexual y Reproductiva, advirtió que “todavía predominan mitos respecto del uso del preservativo, porque casi la mitad de los que dicen no utilizarlo es por tener pareja estable, y a ellos habría que sumarle el 12% que dice saber con quién se acuesta. En los dos casos, tanto la pareja estable como la ‘seguridad’ de saber con quién uno se acuesta, la cosa es relativa, porque se debería saber qué historia previa tiene la pareja para así evaluar cuál es el riesgo, por ejemplo, de una infección de transmisión sexual”.

La función original de los preservativos era prevenir la concepción. Pero con el correr del tiempo se le sumó la utilidad de prevenir el contagio de enfermedades de transmisión sexual (ETS) como el herpes genital, la clamidia o la gonorrea.

Pero es en las últimas décadas cuando el forro, como habitualmente se le dice sobre todo entre los jóvenes, se convirtió en el actor principal para la prevención del sida.

Embarazos no planificados
Según datos del programa de Salud Reproductiva, en nuestra provincia el 60% de los embarazos son no planificados, que no es lo mismo que decir no deseados. Las concepciones no planificadas se distinguen de las no deseadas, ya que en las primeras “la mujer no quería quedarse embarazada en ese momento puntual, mientras que en el embarazo no deseado la mujer directamente no quería quedarse embarazada”, detalla Wernicke.

Más allá de la distinción, el resultado final es el mismo: la mujer demora su llegada a los controles y hay un mayor porcentaje de bebés nacidos prematuros o con bajo peso.

El sida y las ETS
Bittar coincide con Wernicke en que los resultados demuestran que “persiste esta fantasía de que la gente sabe con quién se acuesta, cuando en realidad debería tener la certeza. Y la certeza sólo llega de la mano de la realización de un test de HIV en ambos miembros de la pareja”.

Hoy en Mendoza, según datos del programa de Sida, hay 1.411 infectados con HIV y 682 enfermos de sida.

jueves, 23 de abril de 2009

La fantasía más votada es incluir a un tercero en la cama


Lo reflejó el sondeo de la versión digital. Sigue en el ranking de los “ratones” tener relaciones en un lugar público. ¿Por qué es imprescindible la imaginación?.
Incorporar a otra persona en la pareja es la principal fantasía sexual de los lectores que participaron en la encuesta semanal de la versión digital de UNO.

De los 4.193 internautas que respondieron a la pregunta: “¿Cuál es tu principal fantasía sexual?”, el 38,18% (1.601 votos) admitió que se imagina incluyendo a un tercero en la pareja. El segundo lugar del ranking de fantasías lo ocupa , con el 27,97% (1.173 votos), tener sexo en un lugar público. Un poco más atrás quedó la opción de tener sexo interracial, que se llevó el 23,42% (982 votos) y al final, cómodo, se ubicó probar con alguien de mi mismo sexo, con apenas el 10,43% (437 votos).

El Diccionario de la Real Academia Española define a la fantasía como “la facultad que tiene el ánimo de reproducir por medio de imágenes las cosas pasadas o lejanas, de representar las ideales en forma sensible o de idealizar las reales”.

En el terreno de lo sexual, “una fantasía es crear con la imaginación la mejor relación sexual que se quisiera tener. Es el pasaporte al orgasmo. Es lograr evadirse del mundo y al mismo tiempo conectar la mente con el cuerpo”, define la médica sexóloga Silvia Kraan, jefa de la Unidad de Sexología del hospital Luis Lagomaggiore.

La experta indica que estas ensoñaciones, que son “absolutamente sanas e imprescindibles”, permiten tener mejores sensaciones y mantener ocupado al cerebro para que no “interrumpa” con algún pensamiento que podría desconcentrar en pleno acto sexual.

Todos fantaseamos, pero de manera distinta
Según describe la sexología, los hombres y las mujeres fantasean de manera distinta. Por lo general los varones tienen fantasías “porno”, mientras que las féminas son más románticas o eróticas. “Por eso los hombres prefieren las películas porno y las mujeres las eróticas, que tienen más argumento y mayor romanticismo”, analiza la sexóloga.

Un clásico de las películas triple X es presentar un trío conformado por un hombre y dos mujeres manteniendo entre ellas una relación lésbica que, cuando el caballero interviene, se convierte de a ratos en heterosexual.

Es por eso que Kraan estima que “a juzgar por la opción que ganó en la encuesta, la mayoría de las personas que respondieron está compuesta por hombres, ya que incluir a un tercero en la pareja es una fantasía predominantemente masculina”.

Pero las mujeres no se quedaron atrás tampoco, porque tener sexo interracial, que en este sondeo ocupó el tercer puesto, es una de las fantasías femeninas por excelencia, “por toda esa idea de que los negros son más fogosos o tienen un pene más grande que si te descuidás le llega a la rodilla. Pero eso sirve nada más que para la imaginación”, acota la experta.

Fantasías homosexuales

En el último puesto del sondeo se ubicó la fantasía de probar con alguien del mismo sexo.

Para la sexóloga, fantasear con relaciones sexuales con personas del mismo género podría indicar una homosexualidad reprimida.

Al respecto, señala que “una de las cosas con las que se hace el diagnóstico de homosexualidad es preguntando qué tipo de fantasías sexuales tiene. Si es un hombre, lo primero que te dice es que no le excitan las fantasías con mujeres, y viceversa”.

Sin embargo, la fantasía es eso: una fantasía, un producto de la imaginación. “No tiene un límites y no hay nada que diga ‘esto es bueno’ o ‘esto es malo’”, cierra Kraan.

miércoles, 8 de abril de 2009

La mayoría elige dejar el celular antes que el sexo


En el sondeo semanal de la versión digital del diario se consultó sobre la abstinencia y sólo 16% optó por quedarse sin relaciones sexuales por un mes.

Informe: Cecilia Amadeo

El 84% de los más de 6.000 lectores que participaron de la encuesta que semanalmente propone la versión digital de UNO prefiere pasar un mes sin una serie de accesorios tecnológicos antes que abstenerse de tener sexo durante igual lapso.

Así se desprende de las respuestas a la pregunta: “Si tuvieras que pasar un mes sin alguna de estas cosas, ¿cuál elegirías?”, cuyas respuestas posibles eran: sin celular, que obtuvo el 32,71% (1.964 votos); sin TV, que alcanzó el 26,33% (1.581 votos); sin internet, con el 24,51% (1.472 votos), y por último sin sexo, que obtuvo el 16,45% (988 votos).

En Argentina, a diciembre de 2008 existen, según la Comisión Nacional de Comunicaciones, poco más de 47 millones de líneas de celulares, de las cuales 36 millones están activadas. Esto arroja la friolera de 93 celulares cada 100 habitantes. Así y todo, lo primero que resignarían los lectores de UNO sería su aparato celular.

Respecto de los televisores, un informe de octubre del año pasado realizado por la Universidad Nacional de Tres de Febrero reveló que en nuestro país hay cerca de 23 millones de aparatos, contra los 10 millones que había en el 2000. Esta cifra representa prácticamente un televisor cada dos personas que habitan en suelo argentino.

Y en cuanto a las conexiones a internet, el INDEC informó recientemente que a diciembre del año pasado los accesos llegaron a casi 3 millones y medio (el 90% de ellos son conexiones residenciales) y que en el último trimestre de 2008 se enviaron 1.698 millones de correos electrónicos. Sólo en Mendoza hay 87.000 conexiones hogareñas a la red de redes.

Parece, entonces, que el crecimiento del acceso a las nuevas tecnologías de la comunicación y la información (TIC) no va en detrimento de uno de los actos fundamentales de la vida de hombres y mujeres.

“Es más barato, es más placentero y no se enchufa” fueron las tres razones que surgieron espontáneamente de la boca de Silvia Kraan, médica sexóloga y jefa de la Unidad de Sexología del hospital Luis Lagomaggiore, al analizar el indiscutible triunfo del sexo sobre la tecnología.

Para la experta, lo que reflejan estos resultados es la preferencia del encuentro sexual sobre cualquier otro tipo de comunicación. “Cuando una persona tiene una relación sexual, está desnuda, a merced de lo que la otra haga o diga, y está comunicándose a través de los cinco sentidos, de la palabra y de la imaginación. Es quizás lo más primitivo del ser humano y la forma de comunicación que más favorece la interrelación humana, porque los otros medios hacen que el individuo sea un solitario”, analizó.

El ejemplo más claro en el que se observa este fenómeno es cuando nos conectamos a internet, una actividad –a pesar de las redes sociales– absolutamente solitaria e individual “donde se puede mentir o crear un individuo que no sos. En la cama, no hay posibilidad de esto”, acotó Kraan.

La televisión puede estimular
“Cómprense un televisor”, es la broma más común que suelen escuchar aquellas parejas que ya tienen muchos hijos y además están esperando a otro, otorgándole así al aparato cierto poder en el control de la natalidad.

Sin embargo, parece ser que la tele corre con cierta ventaja respecto de los otros aparatos electrónicos que participaron del sondeo digital de UNO (celular e internet).

“La televisión es disruptora de la relación sexual pero al mismo tiempo abre otras posibilidades, como ver una película erótica o, si se quiere, pornográfica, que motive o estimule aún más el encuentro. De los tres medios mencionados (TV, celular e internet), la tele sigue siendo algo que puede estimular la fantasía de la relación sexual, aunque siempre conviene apagarla en el momento preciso para no perder la concentración”, explica Silvia Kraan, médica sexóloga y jefa de la Unidad de Sexología del hospital Lagomaggiore.

Distinta es la situación de quienes consumen pornografía vía internet o llaman a líneas hot, porque “son personas que no pueden mantener una relación sexual en vivo y en directo y prefieren mantenerlas a través de estos medios”, indicó Kraan.

miércoles, 25 de marzo de 2009

La crisis afecta la vida sexual de muchos


La encuesta semanal de www.diariouno.com.ar dividió las aguas entre los internautas. Una sexóloga analiza el fenómeno de la sexualidad tras el 2001.

Informe: Cecilia Amadeo

“La crisis del 2001 cambió la sexualidad en la Argentina”. Esta sentencia de la sexóloga Silvia Kraan intenta explicar por qué los lectores de UNO digital se dividieron tan tajantemente al responder la pregunta: “¿La crisis está afectando tu vida sexual?”.

Es que haber pasado por la hecatombe que vino tras la renuncia del presidente Fernando de la Rúa parece habernos entrenado en hacer sobrevivir al sexo pese a todo. Es por eso que de 2.503 lectores 50,06% (1.253 votos) admitió que el cimbronazo económico está interfiriendo en sus encuentros íntimos, mientras que 49,94% (1.250 votos) afirmó llevar su vida sexual normalmente.

La sexóloga y jefa de la unidad de Sexología del hospital Lagomaggiore opina, además, que los efectos de la crisis “aún no han llegado”.

Para ella, “si se hubiese hecho esta pregunta en el 2001, seguramente hubiese ganado el sí con el 80% de los votos. Cuando uno se enferma o le pasan cosas graves y sale mejorado de eso, se produce lo que se llama resiliencia, es decir haberse podido adaptar y rescatar cosas positivas de ese mal momento”.

En situaciones normales, la eyaculación acelerada lidera el top ten de las consultas a los expertos. Sin embargo, cuando llega la crisis, escalan posiciones los trastornos del deseo en el hombre, algo por lo que habitualmente consultan las mujeres.

Kraan explica que este fenómeno “va aparejado a trastornos de la erección, la eyaculación y el orgasmo, porque si no tenés deseo, por mucho que haga tu pareja… El problema es que no hay energías para responder. La cama está fantástica para dormir pero no para tener una relación sexual”.

Respecto de las mujeres, el trastorno del deseo es más frecuente porque “con esto de que nos hemos liberado tenemos mayores horas de trabajo y mayores obligaciones, con lo cual gastamos nuestras energías sexuales y no las reponemos en el día”. Lavar, planchar, cocinar, hacerse cargo de los chicos, trabajar y encima estar espléndida para la noche parece ser too much.

Por otra parte, muchos hombres pretenden liberar en la cama sus tensiones laborales en vez de las sexuales “para quedar flojitos y dormir bien –dice Kraan–, entonces su pareja se transforma en un tachito de basura donde él libera lo que no lo deja dormir tranquilo”.

La combinación de ambos fenómenos pueden generar el síndrome de Pepe Le Pew: “El que tiene ganas se transforma en el zorrino enamorado y el otro en el gato que huye despavorido. Pero acá el zorrino tiene que entender que no es que el gato no lo quiera, no le sea atractivo o que le está siendo infiel, sino que no tiene energías para responder”, cerró la sexóloga.

Cinco consejos para aplicar

La mitad de los lectores que participaron en la encuesta de UNO digital afirmó que la crisis está afectando su vida sexual. La médica sexóloga Silvia Kraan, jefa de la Unidad de Sexología del hospital Lagomaggiore, ofrece cinco consejos básicos para aplicar desde hoy:

Tener intimidad. “Buscarla en la casa o fuera de ella. Muchos hijos viven con los padres porque no pueden mantenerse o son los mismos padres los que viven con ellos, lo cual provoca que se pierda la intimidad”.

Cambiar el horario de las relaciones sexuales. “Se tiende a tenerlas por las noches, luego de cenar, cuando los chicos duermen y está todo tranquilo. Pero cuando eso pasa, uno ya no tiene energía suficiente. Se puede probar a la mañana temprano o a la siesta”.

No tener relaciones después de haber comido. “El estómago es el mejor trabajador del cuerpo y captura la mayor cantidad de sangre para hacer la digestión. Para tener una relación sexual se necesita sangre para los músculos y para los genitales”.

No tomar estimulantes como el sildenafil (Viagra) si no hace falta. “Siempre les digo a mis pacientes que hay que frotar la lámpara de Aladino para que salga el genio. Hay que hacerlo lo mejor posible y a gusto del dueño de la lámpara”.

Delegar tareas de la casa para aliviar el estrés. “Las mujeres tendemos a decir: ‘Dejá que yo lo hago’, cuando hay cosas que las pueden hacer los hijos o el mismo marido”.